Samsung estimó este viernes pérdidas operativas de 2.800 millones de
euros en los próximos seis meses por el fiasco del Galaxy Note 7, aunque
siguió guardando silencio sobre la naturaleza de las averías, algo que
amenaza con dañar a largo plazo su imagen de marca.
Esto deja su
estimación total sobre la pérdida operativa que espera contabilizar
entre julio de este año y marzo del próximo a causa del controvertido
"smartphone" en 6,1 billones de wones (unos 4.892 millones de
euros/5.384 millones de dólares).
La compañía ha calculado un
impacto negativo de en torno a 3,5 billones de wones (2.800 millones de
euros/3.100 millones de dólares) en su beneficio operativo de los
próximos dos trimestres por la retirada de este modelo de teléfono a
causa de los continuos y peligrosos casos de combustión espontánea de
los terminales.
Samsung Electronics cree que el coste será de unos
2,5 billones de wones (2.000 millones de euros/2.200 millones de
dólares) para el cuarto trimestre (octubre-diciembre) y de alrededor de 1
billón de wones (800 millones de euros/880 millones de dólares) para el
que va de enero a marzo de 2017.
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